¿Por qué mujer?

Por Raykha Flores

Una periodista pide en Twitter referencias de alguna experta en litio dispuesta a dar entrevistas y dos preguntas son la primera reacción: “¿Por qué mujer? ¿No son fiables los expertos?”.

¿Por qué mujer? La masculinización de las fuentes periodísticas es un problema del que Bolivia no está exenta. Según el último Proyecto de Monitoreo Global de Medios 2020, en temas y fuentes, las mujeres constituyen un 25% frente a un 75% de hombres; si hablamos de fuentes expertas, hacen solo un 24%. Hubo mejoras en el último tiempo, pero tan insuficientes que esta organización calcula que se necesitarán otros 67 años para lograr equidad de género en medios tradicionales.

Un vistazo a los portales informativos bolivianos muestra porcentajes similares o más desesperanzadores cuando se trata de páginas de opinión y espacios de análisis. Solo dos de cada diez columnas de opinión publicadas en los principales medios escritos del país están firmadas por mujeres, de acuerdo con el medio digital feminista Muy Waso.

Las mujeres sí están presentes en las noticias; con mucha frecuencia, como víctimas de algún tipo de violencia, protagonistas de hechos coyunturales o ligadas a actividades triviales.

También aparecen en los medios de comunicación cuando ocupan un cargo de poder. En Bolivia, desde 2004, la mitad de las candidaturas a cargos de representación popular corresponde a las mujeres, aunque esa política de paridad y alternancia de género no ha terminado de extirpar la violencia política.

A la luz de estos cambios, fruto de otros que comenzaron a cuajar incluso antes de la fundante década del 70, la participación femenina también ha crecido en organizaciones sociales y fuerzas políticas, también de cara a un discurso patriarcal interno y externo.

¿Y las voces expertas? Al dejar el cargo, exparlamentarios, exministros, exdirigentes son solicitados de manera continua por periodistas y medios como analistas, pero exautoridades mujeres no reciben tantas consultas.

De las universidades del país se titulan más mujeres: solo en 2021, 19.057 recibieron su título frente a 12.741 hombres. Las becas a maestrías y doctorados, al menos desde el Estado, se otorgan bajo políticas de equidad de género, pero los profesionales más requeridos en distintas áreas siguen siendo varones.

Una violencia estructural, todavía imperceptible para muchos pese a los tiempos que corren, ha invisibilizado a más de la mitad de la población.

Esta situación ha interpelado a periodistas y medios de comunicación, a la luz de las luchas feministas y por la igualdad de derechos. A pesar de los reductos machistas, hay trabajadoras y trabajadores de la prensa, en Bolivia y el mundo, que han hecho algún esfuerzo por cambiar este estado de cosas tras entender, como dice Lyvia Porras, que “hacer periodismo teniendo en cuenta el enfoque de género no es diferente de hacer periodismo de calidad y responsable con la sociedad”.

Lo han hecho también porque las audiencias lo demandan, cansadas de caras y voces que se repiten y ávidas de un periodismo más analítico y especializado. Por alguien que pregunta “¿Por qué mujer?” hay quien reclama mayor pluralidad.

Desde un inicio, la Red de Periodismo Feminista de Bolivia discutió esa necesidad, de manera crítica y autocrítica, por lo que “Las voces que faltan”, el directorio de mujeres especialistas para periodistas que comenzamos a distribuir al terminar 2023, es una meta cumplida que, esperamos, trace otros retos para el gremio y las audiencias.

Son más de cien contactos de mujeres especialistas en diferentes áreas, que aceptaron formar parte del directorio con entusiasmo y, de manera sorora, sugirieron otros nombres para enriquecerlo. Con seguridad, seguirá creciendo. Mujeres de distintos puntos del país están dispuestas a contribuir al debate público con conocimientos que van desde internet y derechos digitales hasta narcotráfico y democracia, pasando por políticas públicas vinculadas al deporte.

Se trata del primer trabajo de este tipo, fruto de una construcción colectiva que quiere aportar al periodismo boliviano, a ese que trabaja con la mirada puesta en la transformación social.